martes, 5 de julio de 2016

El vecino argelino

Marruecos es sin duda un país especial. Al este está Argelia con la frontera cerrada hace más de 20 años, al sur el desierto y el resto está rodeado de agua, lo que ayuda a dar la impresión de que vive en su propio mundo.

Visto así, su único vecino terrestre, su gran vecino es Argelia y ya se sabe que las relaciones con el vecino son complicadas pero en el caso de Argelia la historia es peculiar.

Es verdad que Marruecos es una nación milenaria y que Argelia solo se constituye como nación a partir de su independencia y también es cierto que el imperio otomano llegó hasta Argelia y nunca entró en Marruecos lo que repiten con orgullo los marroquíes para demostrar que ellos son especiales, que ellos son otra cosa, pero no es menos cierto que ambas poblaciones han estado mezcladas desde siempre y comparten vínculos familiares.

Existe la tentación de creer que los desencuentros están motivados por la cuestión del Sahara pero los conflictos son anteriores y vienen de más atrás.

Primero hay que remontarse hasta la independencia de Marruecos en el año 1.956 en que los franceses excluyeron la provincia de Tinduf, rica en recursos naturales, para continuar explotándolos como parte de Argelia. Lo cierto es que esta provincia históricamente siempre había sido considerada como parte de Marruecos. Ante la imposibilidad de negociar con los franceses los marroquíes negociaron su apoyo al movimiento independentista argelino a cambio de que al alcanzar la independencia esta provincia sería restituida a Marruecos y los recursos naturales serian explotados por una empresa mixta marroco-argelina. Marruecos cumplió su parte y dio un decidido apoyo al  movimiento independentista argelino pero éstos, al alcanzar la independencia en el año 1962, se desdijeron de su compromiso. Algo así como si te he visto no me acuerdo y esto lo tienen grabado en la memoria los marroquíes.

El conflicto fronterizo en el sureste seguía latente y motivará que en el año 1963, el ejército marroquí entre hasta Tinduf en lo que se conoce como guerra de Las Arenas. La presión internacional, especialmente de Francia y los EEUU, que no veían con buenos ojos un conflicto en la zona, obligará a Marruecos a retirarse a sus posiciones anteriores. Así pues, los marroquíes después de haber obtenido una significativa victoria se ven forzados a replegarse sin ningún resultado tangible. Una frustración.

Otro episodio oscuro es la firma, por el todopoderoso ministro  Muhammad Ufkir, de un acuerdo secreto por el que se establecía el trazado de la frontera terrestre con Argelia el 15 de junio de 1972. Dicen que detrás de este acuerdo estaba el compromiso del régimen argelino de apoyar el golpe de estado que Ufkir preparaba contra el Hassan II y que tuvo lugar el 16 de agosto de 1.972, a cambio de cerrar el conflicto fronterizo de forma favorable a los intereses argelinos. Ufkir fue ejecutado después del fallido del golpe de estado y el acuerdo fue relegado al olvido y permaneció oculto a la opinión pública durante más de veinte años. Otro motivo para la desconfianza.

Es en este contexto de litigio fronterizo en el que, en diciembre de 1975 y después de la marcha verde,  las autoridades argelinas deciden la expulsión de 35.000 marroquíes por considerarlos una quinta columna en su territorio. Despojados de sus bienes y separados de sus familias, este hecho se considera una agresión indigna desde Marruecos. Otro agravio más entre vecinos.

Una vez instalado el recelo y la desconfianza cualquier chispa se transforma en un incendio. Así ocurrió el 24 de agosto de 1.994 con un atentado en Marraquech, en el hotel Atlas Asni, en el que las autoridades marroquíes responsabilizan a Argelia y como respuesta deciden imponer la exigencia de visado a los vecinos argelinos. Interpretado como un acto hostil e inamistoso las autoridades argelinas deciden el cierre de la frontera. Hoy, más de veinte años después, la frontera sigue cerrada.

En los mapas que encontrarás hoy en Marruecos podrás comprobar que solo existe la línea fronteriza en los primeros 150 kms desde la costa mediterránea y el resto, más de 1.400 kms o no aparece o lo hace con la leyenda “en litigio” para que no olvidemos que existe un litigio fronterizo.

En este contexto no es de extrañar que la cuestión del Sahara Occidental se haya transformado en el campo de batalla de las relaciones entre Argelia y Marruecos.

Los marroquíes te explicarán que el nacimiento de su entidad nacional vino del sur con los nómadas almorávides, que en los momentos de crisis históricas la regeneración siempre ha llegado del Sahara y del desierto, que Marraquech, símbolo de Marruecos es una ciudad de espíritu sahariano cuyos comerciantes vienen del sur, que en el cementerio de Marraquech hay enterrados cientos de saharauis caídos en 1.912 defendiendo al sultán contra el ejército francés, y que si existe una parte del Sahara en Argelia, Túnez, Libia, Egipto y Sudán ¿por qué hacer una nación independiente solo en el Sahara marroquí? Y se preguntan ¿por qué los hermanos argelinos se empeñan en hacer daño?

Es posible que en el fondo de este conflicto subyazca una lucha por la primacía en la región pero lo que es seguro es que está suponiendo un inmenso coste para los dos países.

El sugestivo proyecto del Gran Magreb está parado, las relaciones comerciales entre los dos países son prácticamente inexistentes y se limitan al contrabando en la región de Oujda de gasolina y cigarrillos desde Argelia y  hachís desde Marruecos, la promoción de las ciudades fronterizas está parada, es imposible el desarrollo turístico entre países hermanos y ambos países están inmersos en un inmenso gasto en armamento que castiga sus presupuestos respectivos.

 Los últimos acontecimientos, la construcción en la frontera de una valla de 100 kms por parte de Marruecos y el apoyo de éste al movimiento independentista de la Kabilia argelina no invita al optimismo en un conflicto en el que todos salen perdiendo.

Los ciudadanos de a pie te explicarán que el conflicto es entre las élites y los militares de ambos países y que ellos no tienen nada en contra de sus hermanos,  pero la perseverante campaña de los medios de comunicación oficiales culpando al otro de todos los problemas está sembrando cizaña entre la población.


Hace poco, un medio de comunicación marroquí simplificaba el conflicto explicando que, cuando vienen los argelinos a Marruecos y ven sus espléndidas infraestructuras, su democracia, sus libertades y el respeto a los derechos humanos sienten envidia y celos y esto explica la animadversión de los argelinos a Marruecos. Sin comentarios.